Día Internacional de la Fajita: cuándo es y por qué se celebra

Índice de contenidos

El Día Internacional de la Fajita se celebra cada 18 de agosto, una fecha pensada para rendir homenaje a uno de los grandes clásicos de la cocina Tex-Mex

Más allá de su sabor irresistible, las fajitas tienen una historia curiosa que mezcla tradición y evolución culinaria. 

En este artículo descubrirás por qué se celebra este día, cuál es el origen del plato, qué ingredientes no pueden faltar en unas buenas fajitas y cómo prepararlas paso a paso. También hablaremos de sus versiones más populares y de algunas curiosidades que quizás no conocías.

El Día Internacional de la Fajita se celebra cada 18 de agosto, una fecha destacada para rendir homenaje a uno de los platos más sabrosos, versátiles y compartidos de la cocina Tex-Mex

Aunque no existe un registro oficial que establezca su origen como efeméride, lo cierto es que esta jornada ha ido ganando fuerza en todo el mundo, especialmente entre amantes de la gastronomía con gusto por el sabor auténtico.

Durante este día, muchos restaurantes Tex-Mex y locales especializados lanzan promociones especiales, menús temáticos o preparaciones reinventadas que rinden tributo a la fajita en todas sus formas: con carne, pollo, vegetales o incluso versiones con mariscos.

En redes sociales, hashtags como #DiaDeLaFajita o #FajitaDay se llenan de imágenes de recetas, tortillas rellenas y mesas compartidas. Porque si algo define a este plato, es que está hecho para disfrutarlo con las manos… y en buena compañía.

dia de la fajita en redes sociales
Diferentes publicaciones inundan redes sociales como Instagram por el Día Internacional de la Fajita

Aunque su popularidad es indiscutible, el Día Internacional de la Fajita no se celebra solo por lo sabroso del plato, sino por la historia y el legado cultural que encierra. Su origen se remonta a la década de 1930, en el sur de Texas, cuando los vaqueros mexicanos, conocidos como charros, comenzaron a cocinar fajitas con cortes de carne considerados menos nobles, como el skirt steak (entraña), que recibían como parte del salario.

Con el paso del tiempo, esta forma sencilla y sabrosa de preparar la carne se transformó en una auténtica tradición culinaria. La fajita representa la fusión perfecta entre la cultura mexicana y texana, y su celebración rinde homenaje a esa mezcla de raíces, ingenio y sabor que hoy une a personas de distintas partes del mundo en torno a una mesa.

Aunque hoy forman parte de menús en todo el mundo, las fajitas nacieron en un contexto muy diferente. 

En el sur de Texas, durante los años 30, los trabajadores mexicanos que laboraban en ranchos ganaderos recibían como pago partes menos valoradas de la res, como el famoso skirt steak. Lejos de desperdiciarlas, estos vaqueros las cocinaban con ingenio sobre brasas, las servían en tortillas calientes y las acompañaban con lo poco que tenían a mano: chiles, cebollas y frijoles.

Sin saberlo, estaban sentando las bases de lo que más tarde se convertiría en un plato emblemático. Lo que comenzó como una receta humilde, pensada para alimentar de forma sencilla, fue aumentando su presencia gracias a su aroma, su estilo de preparación y la perfecta combinación de carne jugosa y tortillas.

Décadas después, las fajitas salieron de los ranchos para entrar en los restaurantes, impulsadas por el auge de la cocina Tex-Mex. El resto es historia.

Aunque las fajitas nacieron en los ranchos texanos, fue en los años 60 cuando dieron su salto a la gastronomía popular gracias a Sonny Falcon, un carnicero y dueño de una cadena de supermercados de Texas que tuvo la idea de servirlas al público en ferias y eventos en Texas.

En 1969, abrió el primer puesto formal dedicado a las fajitas en un festival en Kyle (Texas), y poco después empezó a ofrecerlas también en restaurantes.

Desde entonces, Sonny Falcon fue bautizado como el rey de las fajitas.

Lo que comenzó como una receta de trabajadores del campo encontró así su primer altavoz comercial. Pero Falcon no solo vendía comida: ofrecía toda una experiencia. Carne “chisporroteando” sobre hierro caliente, aromas intensos en el aire, tortillas listas para enrollar… Fue el inicio de una revolución Tex-Mex que conquistaría las cocinas de medio mundo.

dia de la fajita ninfas
Restaurante Ninfa’s. Imagen: ninfas.com

En 1973, el restaurante Ninfa’s, en Houston, marcó un antes y un después en la historia de las fajitas. Su propietaria, Ninfa Laurenzo, comenzó a servirlas de forma más elaborada: carne marinada, tortillas recién hechas y una presentación que respetaba la tradición, pero elevaba la experiencia del comensal. Mezclaba lo tradicional con lo moderno.

Esta nueva forma de servir fajitas captó rápidamente la atención del público local y nacional. A partir de ahí, el plato no dejó de crecer. En pocos años, las fajitas pasaron de ser una mera curiosidad regional a ocupar un lugar habitual en los menús de restaurantes de todo Estados Unidos, y más tarde también en México y otros países.

Su versatilidad ha hecho que se adapten a distintos gustos, convirtiéndose en un clásico que no entiende de fronteras ni modas.

Para que unas fajitas realmente conquisten el paladar, no basta con echar carne en una sartén y envolverla en una tortilla. La diferencia está en los detalles: elegir ingredientes frescos, cuidar los cortes, respetar los tiempos de marinado y, por supuesto, no olvidarse de los acompañamientos, pues lo cambian todo.

Vamos a ver qué ingredientes debería contener una buena fajita:

Una buena fajita empieza eligiendo bien la carne. La opción más tradicional y más sabrosa es el skirt steak, un corte de ternera fino y jugoso que se cocina rápido y queda especialmente tierno si se marina antes. Este corte también es conocido como entraña, un corte típico argentino con un intenso sabor.

También se puede usar flank steak, o incluso pollo, cerdo o marisco, según los gustos o la ocasión.

🥩 Te puede interesar: Los 13 cortes de carne de res que debes conocer

Aunque no lo parezca, el tipo de tortilla también influye. Encontramos dos tipos: las de maíz y las de harina.

Las tortillas de maíz tienen un sabor más intenso y una textura más rústica, mientras que las de harina son más suaves, elásticas y fáciles de enrollar. No hay una mejor que otra: depende de con qué las acompañes y de tus preferencias. Lo importante es que estén recién hechas o bien calentitas, porque una buena tortilla también juega su papel en el resultado.

Las verduras salteadas son una parte esencial de cualquier fajita que se precie. Aportan textura, color y un equilibrio perfecto con la carne. 

Puesto de productos ecológicos Es de Raíz en el Mercado de Santa María de la Cabeza, con frutas y verduras frescas y de temporada.
En Es de Raíz, puestos 19-21 de la planta baja del Mercado, encontrarás frutas y verduras ecológicas, frescas y de temporada. Una parada imprescindible si buscas ingredientes de calidad para tus fajitas vegetarianas: pimientos, berenjenas, calabacín e incluso aguacates para preparar un buen guacamole.

Las más habituales son los pimientos verdes, rojos o amarillos, y la cebolla, siempre cortados en tiras finas y cocinados a fuego medio-alto para que queden tiernos pero con un punto crujiente. Y que puedes encontrar en nuestro puesto de productos ecológicos de Es de Raiz.

También se puede añadir champiñones, calabacín o incluso maíz dulce, sobre todo en versiones más modernas o vegetarianas. Lo importante es que las verduras acompañen sin robar protagonismo: deben integrarse con el resto del relleno y absorber parte del sabor de las especias y la carne.

Cocinarlas en la misma sartén que la carne (o justo después) ayuda a que recojan todos los jugos y aromas, dando como resultado un relleno jugoso y lleno de sabor.

Si hay algo que define el sabor de unas buenas fajitas es la mezcla de especias. No hace falta complicarse demasiado: con comino, pimentón dulce, ajo en polvo y chile en polvo, ya tienes una base aromática que huele y sabe a cocina Tex-Mex.

Esta combinación aporta calidez, un toque ahumado y un punto ligeramente picante que hace que una fajita tenga personalidad.

Puedes ajustar las cantidades según tu gusto o añadir otros condimentos como orégano, cebolla en polvo o unas gotas de lima para darle más frescura. Lo importante es que las especias no tapen el sabor de la carne y las verduras, sino que lo realcen.

Las fajitas no se sirven solas. Una buena selección de guarniciones puede marcar la diferencia entre un plato correcto y uno que realmente apetece repetir. Lo mejor es que son fáciles de preparar y se adaptan a todos los gustos.

Un clásico que nunca falla es el guacamole, que aporta cremosidad, frescura y equilibra el punto especiado del relleno. Si buscas aguacates en su punto justo, puedes encontrarlos en cualquiera de las fruterías y verdulerías del Mercado.

🥑 Te puede interesar: Aguacate: Propiedades, beneficios y cómo consumirlo

Tampoco pueden faltar los frijoles, una guarnición humilde pero llena de sabor. Puedes servirlos refritos, si prefieres una textura más untuosa, o negros cocidos para un acompañamiento más ligero. Funcionan muy bien como base sobre la tortilla o como extra al lado del plato. Además, son una fuente vegetal de proteína y combinan de maravilla con casi cualquier tipo de fajita.

Las salsas picantes, ya sean rojas o verdes, caseras o compradas, también son imprescindibles. Si quieres ese punto auténtico que recuerda a México, te recomendamos pasar por la nuestra tienda de productos latinos «Algo Dulce», donde encontrarás una buena selección de salsas y productos típicos para preparar tus fajitas, como los frijoles negros.

Productos latinos en la tienda Algo Dulce: frijoles, tortillas de maíz y salsas picantes para acompañar tus fajitas
En la tienda de productos latinos Algo Dulce, en el puesto 28B de la planta baja del Mercado, encontrarás todo lo necesario para darles el toque auténtico a tus fajitas: frijoles negros y rojos, tortillas de maíz, salsas picantes y otros ingredientes clásicos de la cocina Tex-Mex.

Puedes completar la mesa con queso rallado, crema agria, unas gotas de lima o cualquier otro toque que te guste. 

Lo ideal es colocarlo todo en el centro y dejar que cada uno monte su fajita como más le apetezca. Porque parte del encanto está ahí: en compartir y disfrutar juntos.

Aunque las fajitas nacieron con carne de res como base, el tiempo y la creatividad en la cocina, ha dado lugar a muchas versiones igual de sabrosas.

Hoy en día podemos encontrar fajitas de pollo, de cerdo, con mariscos o incluso fajitas vegetarianas, ideales para quienes buscan una opción más ligera sin renunciar al sabor.

Cada tipo tiene su propio encanto y puede adaptarse según el marinado, los acompañamientos o el tipo de tortilla que se elija. A continuación te contamos cuáles son las versiones más populares y qué las hace tan irresistibles.

Las fajitas de pollo son una de las versiones más populares, y no es casualidad. Son ligeras, fáciles de preparar y admiten mil combinaciones. La parte más utilizada suele ser la pechuga de pollo, por su textura suave y su capacidad para absorber los sabores del marinado.

Para sacarles el máximo partido, basta con dejar el pollo en reposo al menos 30 minutos con una mezcla de comino, pimentón dulce, ajo en polvo y un chorrito de zumo de lima o limón. Así conseguirás una carne jugosa, tierna y llena de aromas.

Fajitas y preparados de pollo listos para cocinar en la Pollería El Ahorrador del Mercado de Santa María de la Cabeza
Fajitas de pollo listas para llevar en la Pollería El Ahorrador: con bacon, queso, rúcula o salsa BBQ. Sabor casero y variedad para todos los gustos.

Si buscas pollo fresco y de calidad, pásate por la Pollería El Ahorrador del Mercado, en el puesto 149 de la primera planta del Mercado, donde además te pueden recomendar el mejor corte según cómo quieras prepararlas. 

¿Vas con prisa o no te apetece cocinar? En su sección de comida preparada encontrarás fajitas listas para llevar, una de las opciones más demandadas por sus clientes habituales. Y si prefieres cocinarlas tú mismo, también tienen pollo ya marinado y listo para la sartén, ideal para preparar unas fajitas rápidas y llenas de sabor en casa.

Si hay una versión que representa el espíritu original de las fajitas, es esta. Las fajitas de carne asada se preparan con cortes como el skirt steak, una pieza jugosa, con vetas de grasa que se caramelizan al fuego y aportan ese sabor profundo tan característico.

La clave está en el marinado: una mezcla de zumo de limón, ajo picado, cilantro fresco y un buen chorro de aceite. Basta con dejar reposar la carne un par de horas para que absorba todos los matices.

A la hora de cocinarla, lo ideal es hacerlo en parrilla o sartén bien caliente, para sellarla por fuera sin que pierda jugos por dentro. Después, solo queda cortarla en tiras finas, montarla sobre la tortilla y dejar que la guarnición haga el resto.

Fajita vegetariana con frijoles, arroz, verduras frescas y jalapeños sobre tortilla de maíz
Fajitas vegetarianas: una opción ligera y llena de color, con frijoles, arroz, jalapeños y verduras frescas. Perfectas para quienes buscan una opción sin carne.

Las fajitas vegetarianas se han ganado un lugar propio gracias a su sabor, su versatilidad y la cantidad de combinaciones posibles. No buscan imitar a las versiones con carne, sino ofrecer una forma distinta de disfrutar este clásico Tex-Mex.

Puedes prepararlas con verduras asadas como pimientos, cebolla, calabacín o champiñones, que aportan jugosidad y textura. Y si buscas un extra de proteína vegetal, puedes incorporar tofu, seitán, heura o incluso legumbres como frijoles salteados, que combinan muy bien con otros ingredientes como el arroz, el maíz o la col lombarda crujiente.

La clave está en jugar con especias y marinados, igual que harías con cualquier otra fajita: un poco de comino, zumo de lima, ajo y un toque picante pueden transformar un relleno sencillo en uno con mucho carácter y sabor.

¿Otra ventaja? Se preparan rápido, así que son perfectas para una cena ligera y saludable.

Preparar unas buenas fajitas es muy sencillo, no requiere técnica profesional, pero sí cuidar ciertos pasos. 

Elegir bien los ingredientes, dedicar un momento al marinado y controlar el punto de cocción puede marcar la diferencia entre unas fajitas flojas o sin sabor y un plato lleno de sabor.

Aquí van algunos consejos básicos para que te salgan redondas.

La base de unas buenas fajitas está en la calidad de los ingredientes. Elige carnes frescas y verduras que estén en su punto. 

El skirt steak o la pechuga de pollo son opciones clásicas, pero lo más importante es cómo las cortes: en tiras finas y uniformes para que se cocinen de forma rápida y homogénea.

Lo mismo con los pimientos y la cebolla: cuanto más regulares sean los cortes, más fácil será controlar la cocción y conseguir esa textura perfecta que se espera en unas fajitas.

El marinado no es un paso opcional: es lo que transforma un ingrediente simple en un bocado con carácter. Una buena base puede llevar zumo de lima o limón, aceite de oliva, ajo, comino, cilantro y algo de pimentón o chile para darle ese punto especiado.

Deja reposar al menos 30 minutos, aunque si puedes permitirte un par de horas, mucho mejor. Las verduras también pueden marinarse ligeramente, sobre todo si usas tofu o champiñones, ya que absorben muy bien los sabores.

Cocina las fajitas a fuego alto para sellar bien la carne y mantenerla jugosa. Si usas una sartén de hierro fundido o una plancha, conseguirás un toque más ahumado y una cocción uniforme.

Y si quieres un plus, sírvelas en caliente, directamente sobre una sartén o bandeja caliente: conservarán el calor y el efecto visual y aromático hará que entren por los cinco sentidos.

El Día Internacional de la Fajita no es solo una excusa para comer bien. Es también un homenaje a la historia, al mestizaje cultural y al poder de compartir. Lo que empezó como una receta de aprovechamiento entre vaqueros mexicanos, hoy es un plato que conquista mesas de todo el mundo cada 18 de agosto.

Y si hablamos de sabor, frescura y calidad, no hace falta irse muy lejos. En el Mercado de Santa María de la Cabeza tienes todo lo necesario para preparar unas fajitas de verdad: carnes frescas en la Pollería El Ahorrador, aguacates en su punto en la Frutería Julio Martín, frijoles y salsas auténticas en la tienda latina. Tenemos todo lo que necesitas para poder preparar una auténticas fajitas y sorprender a tus invitados.

Así que ya lo sabes: este 18 de agosto, pon la plancha a calentar, pásate por tu puesto de confianza y celebra el Día de la Fajita como se merece: con producto local y en buena compañía.

¡Te esperamos en el Mercado de Santa María de la Cabeza!

¿Te ha gustado este artículo? ¡Compártelo en tus redes sociales!